Mi historia con el yoga

Siempre he sido una persona muy inquieta. Al paso de algunos meses de practicar algún deporte o actividad siempre me pregunto ¿qué más hay? Siempre le pido más a mi cuerpo y más a mi mente, y aunque no siempre lo obtengo, siempre lo busco. Cuando dejé de practicar karate luego de 13 años, esa fue la razón. Me gustaba respirar profundo y sentir el esfuerzo físico y mental que implica controlar el dolor y la flojera. Aunque ya había jugado voleibol, futbol, basquetbol,  casi toda mi infancia y adolescencia, en esta ocasión buscaba una disciplina más filosófica. Busqué en el Kung Fu y Tai Chi, pero no fueron para mí y el yoga entonces me parecía que era para personas con experiencia en las posturas, creí que si no me las sabía, no podría practicar, me daba miedo no saber.
Hace unos años trabajé con mi hermana en un centro de bienestar y salud e indudablemente incluimos el yoga. Buscamos instructores y no encontramos a nadie (desafortunadamente), hasta que llegué con un alma guerrera y dadivosa de su enseñanza y confianza que se reflejó en mí. Me invitó a un diplomado para formación de instructores de yoga, y con todo y miedos acudí a lo que ha sido el inicio de un viaje extraordinario por el mundo de mí misma a través del yoga.
Ahora estoy convencida que esta práctica ayuda a conectar lo que sentimos con lo que pensamos y actuamos. Nos motiva a la coherencia y control mental, pues todo el tiempo estamos escuchando nuestro cuerpo en conexión con nuestra mente. La primera vez que practicas te sientes ajeno a todo, a tu cuerpo (que no te responde), a tu mente (que se duele de todo), y lo único que deseas es que haya pasado el tiempo, pero al final vale la pena, cuando terminas la clase con una gran satisfacción de haber vencido tu mente que decía que no podrías y haber vencido tu cuerpo porque, bien o mal, lo hiciste.
La práctica es para toda la vida, poco o mucho. Yo no pienso dejarlo y contrario a eso, ahora lo comparto con más personas que también me motivan a seguir compartiendo lo que yo he aprendido. Te invito a probarte a ti mismo y vencer tus miedos. Ya seas principiante o avanzado, todos los tenemos, miedo a no saber, pero te comparto también que en realidad nadie sabe nada, todos estamos buscando lo mismo. Cada uno en su vereda...

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