Para hablar del estrés hay que conocerlo y no creo que a estas alturas, alguno de nosotros no sepa lo que significa. Sin embargo, pocos sabemos que el estrés es el “estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal” o también es el “conjunto de alteraciones que se producen en el organismo como respuesta física ante determinados estímulos repetidos, como por ejemplo el frío, el miedo, la alegría, etc.” Lo que me llama la atención de estas definiciones son los términos de “cansancio mental” y “exigencia”, porque entonces el estrés significa poner a trabajar nuestra mente exigiéndole más de lo que normalmente hace.
En actividades físicas cuando una persona inicia con un
deporte, el segundo día siempre es pesado porque el cuerpo no está acostumbrado
y entonces ocurre lo que comúnmente llamamos “aporreamiento” mejor dicho,
cansancio muscular. Duramos uno o dos días con ese cansancio y solo si nos hidratarnos
y comemos bien nuestro cuerpo se repone, aunque lo más importante es que no
dejemos de hacer ese ejercicio que iniciamos. Bueno, con la mente pasa lo mismo. El estrés ocurre cuando expones tu
mente a una actividad inusual que se puede reflejar en actividad física o bien,
que solo es percibida por la mente, es decir, ocurre solo de imaginar una
situación en la que tenemos poco control
pero mucha responsabilidad, es entonces cuando sentimos que el estrés
aumenta, percibimos un estrés mayor.
El acondicionamiento de la mente ocurre igual que con el
cuerpo. Si la mente está acostumbrada a sensaciones de estrés, cada vez habrá
una mayor condición mental para reaccionar. Sentiremos también los músculos
cansados, pero igual que con el cuerpo, la hidratación y alimentación son
importantes. El trabajo mental puede ser acondicionado. Nuestro cerebro funciona
también a partir de músculos. Esas áreas de nuestro cerebro se encargan de
muchísima cosas, por ejemplo:
- El área motora, controla los músculos voluntarios del cerebro.
- El área sensorial, tiene que ver con las sensaciones de la piel como la presión, el dolor, el calor o frío.
- Con el Lóbulo frontal controlamos el movimiento, la resolución de problemas, la concentración, el pensamiento, el comportamiento, la personalidad y el humor.
- El área de Broca controla el habla.
- El Lóbulo temporal controla la audición, el lenguaje y la memoria.
- El Tronco del encéfalo tiene que ver con la conciencia, la respiración y el ritmo cardíaco.
- El Lóbulo parietal incluye la conciencia corporal, el lenguaje y la percepción.
- El Cerebelo controla la postura, el balance y la coordinación de movimiento.
Por lo tanto, aquí te comparto veinte ejercicios que puedes
hacer para entrenar tu mente.
1.
Cámbiate el reloj a tu muñeca contraria.
2.
Dedica unos minutos a caminar de espaldas por tu
casa.
3.
Cierra los ojos mientras te vistes.
4.
Prueba alimentos diferentes, combinaciones
distintas a las que acostumbras.
5.
Observa nuevamente tus fotografías y encuentra
detalles diferentes.
6.
Ponte el reloj de tu muñeca de cabeza e intenta
acostumbrarte a leer la hora al revés.
7.
Cambia el mouse de tu computadora al lado
contrario.
8.
Realiza actividades cotidianas (como cepillarte
los dientes o comer) con la mano contraria.
9.
Cambia tu ruta de camino al trabajo.
10. Cambia
pequeños detalles en tus hábitos todos los días.
11. Busca
alguna foto interesante para ti y piensa en 15 adjetivos que pudieran describir
esa imagen, luego en 20, luego en 25 adjetivos distintos.
12. Intenta
identificar los ingredientes de un platillo que estés comiendo y concéntrate en
los sabores individuales.
13. Al
estar en una sala con mucha gente, intenta calcular el número de personas que
se encuentran ahí, observa los detalles de la decoración y trata de recordarlos
cerrando los ojos.
14. Selecciona
una frase que hayas leído e intenta formar una frase distinta con las mismas
palabra.
15. Intenta
jugar algún juego o actividad que nunca antes hayas practicado.
16. Resuelve
sopas de letras o rompecabezas contra reloj.
17. Intenta
memorizar tu lista de compras al mercado.
18. Aprende
una nueva palabra del diccionario por día e intenta usarlas en tus conversaciones
diarias.
19. Por
las mañanas escucha las noticias de la radio o televisión e intenta recordarlas
en las tardes.
20. Cuando
leas una palabra, piensa en otras cinco que comiencen con la misma letra.
Como ves, entrenar tu mente también es cuestión de
disciplina. Hacer una conexión de la mente con los músculos significa conocernos
más, aprender a escuchar las señales de nuestro cuerpo, derribar los falsos
límites que nos imponemos nosotros solos, en resumen, superarnos nosotros
mismos. Esa es la mejor manera de entrenar.
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