Para qué necesitamos a Dios?


Ayer se acercó a mí en el parque una joven pareja de evangelizadores que compartieron conmigo sus creencias religiosas. Iban tomados de la mano y tenían un semblante tranquilo, en paz. Comenzaron por decirme que no querían interrumpir, pero su mensaje era tan importante, que sabían que yo lo comprendería y así fue. Estuvimos charlando casi una hora acerca de lo importante que es para las personas sentir una guía, o más que eso, tener consciencia de su ser y su papel en este mundo. Coincidimos en algunas cosas, en otras no, pero el propósito no era ese, lo importante fue que uno no siempre se reúne con las personas que no piensan igual, contrario a eso, solo leemos, comentamos, convivimos con aquellos que tienen unas ideas parecidas a las nuestras y ayer comprendí lo valioso que es hacer también lo contrario. Gracias a esta pareja comprendí varios puntos importantes acerca de los miedos, nuestros mayores obstáculos.
La primer coincidencia fue que una persona no necesita creer en Dios para sentir y transmitir amor a sí mismo y hacia los demás. Si eres coherente, consciente, cuidas de ti mismo y proteges el entorno en el que vives, haces bien a la sociedad, no importa si no crees en Dios. La creencia en Dios está asociada con una búsqueda que te lleva a sentir amor, a practicar el amor a donde quiera que vayas. Al principio esta idea de no necesitar a Dios para ser una buena persona no les gustó mucho, pero no pudieron objetar porque la finalidad, coincidimos, era amar al prójimo como a uno mismo, con o sin Dios.
El segundo aspecto en el que coincidimos fue que algunas personas sí necesitan un Dios para salir adelante. El ser humano es una especie que comprende su noción del futuro y la idea de sentirse solo, sin seguridad ante la muerte, no sólo es avasallante sino angustiante. Las personas necesitan sentirse protegidas por algo más poderoso que el azar o el caos con el cual la vida se desarrolla, según la ciencia. Dios es una creación humana que permite a las personas sentir que su vida tiene un destino, un propósito. Dios disminuye el miedo a la responsabilidad de saber que todo depende de uno mismo y de nuestra relación con los demás, pero es más valiente vivir sin Dios. 
Luego de llegar a estos acuerdos, no sin antes pasar por la Biblia con ligeras sospechas (mías) acerca de su contenido, les pedí que miraran a su alrededor, que vieran lo perfecto que es el mundo en el que vivimos, lo perfectos que somos los seres que habitamos en él, lo perfecta que es esta creación (divina, dijeron ellos) y lo difícil que es para quienes lo habitamos, entender que el mantenimiento de esta creación no es divina sino humana. Todo funciona tan perfectamente que a veces decimos que “Dios proveerá” y entonces explotamos nuestros recursos, malgastamos nuestro tiempo en actividades que no dejan nada a nuestro espíritu, mente y cuerpo, nos alimentamos mal, nos comunicamos mal, desperdiciamos un tesoro que tenemos ya sea por azar o por causa divina. Comprendimos juntos que los mayores obstáculos a los que nos enfrentamos son pensar que nuestras creencias son las únicas que existen, coincidimos que los miedos a la vida son por falta de una guía espiritual (propia o divina), por dejar la responsabilidad de nuestros actos a Dios o al gobierno o al vecino o al mamá, esposo, amigos… siempre habrá alguien que pueda hacer algo antes que yo.

Antes de despedirnos les pedí que ellos también hicieran consciencia de su papel en este mundo, sentir una mente tranquila, un cuerpo sano, una convivencia productiva con los demás. Identificar nuestros miedos es tener claro que, con Dios o si él, tendremos la seguridad de que también el caos hará su trabajo y cada uno terminará un ciclo de vida y el mundo seguirá su curso independientemente de nosotros. A la única persona que le importará lo que hayamos hecho es a nosotros mismos, ya que somos nuestro propio Dios.  

Comentarios

  1. ¡Vaya tamaño de tema traes aquí!
    Ni cómo entrarle a comentar, ni cómo salirse; cómo hacer como si nada se hubiera leído.
    Concuerdo contigo, si Dios existe o no, es cosa de otro costal y ajeno.
    Hay cosas que existen, las creamos o no. Más aún, identifico en general, respecto de la pocas personas que tengo conocimiento, que el ser humano se ha situado al centro de la vida. Eso altera, sobre todo, la perspectiva. Y eso, para mi, lo es todo. La verdad no es un camino, ni un final; tener ignorancia puede tergiversar lo que es, recibir sólo por medio de los cinco sentidos, y la mente (tan maniatada, oscura, manipulada, dormida, sosa, lenta, ajena), es de por sí, y para mi, un tema que merece ser vivido.
    Es un defecto por apreciación, que puede durar varios miles de años entre nosotros, como humanos. Estoy contigo, cuando dices "El ser humano es la única especie que tiene noción del futuro", más la soledad y la angustia, pueden ser efectos de una mente sin claridad. Considero que sólo hay dos cosas seguras y absolutamente verdaderas en esta vida, la muerte y no saber cuándo ocurrirá la propia.
    Recibe un saludo, que confirme el respeto con el que dejo un comentario, y la certeza de mi empatía por tus letras.

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  2. Muchas gracias Pepe. Tus palabras, siempre tan bien usadas.

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